Un chispazo o un enchufe negro no se arreglan subiendo la palanca
Un chispazo al enchufar, un enchufe ennegrecido o olor a plástico quemado no se arreglan subiendo la palanca. Cortamos el riesgo, localizamos el punto que se ha calentado y reparamos el tramo dañado.
- Al coger el aviso te damos una hora concreta de llegada
- Precio cerrado antes de reparar
- Garantía 12 meses por escrito

Respuesta corta
Bajo el mismo susto caben dos averías distintas, y conviene separarlas. El cortocircuito de verdad es un contacto directo entre fase y neutro, o entre fase y tierra, sin nada en medio que frene la corriente. La corriente se dispara en un instante, hay fogonazo y el magnetotérmico abre casi a la vez. Asusta mucho, pero la protección suele hacer su trabajo. La otra avería es más silenciosa y más peligrosa: el calentamiento. Un borne flojo, un empalme mal hecho o una clavija que entra floja no llegan a hacer cortocircuito. Hacen resistencia. Por ese punto pasa la corriente normal del circuito, y como el contacto es malo, se calienta. El magnetotérmico no ve nada, porque la corriente no es excesiva. El plástico se ablanda, se oscurece, huele, y con el tiempo se carboniza. Ese carbón conduce, y ahí es cuando acaba en chispa. Atendemos las dos, en vivienda, comunidad y negocio, a cualquier hora.
Cuándo necesitas este servicio
Estas son las señales, de menos a más grave. Una placa de enchufe amarillenta o con una sombra oscura junto a un agujero. Una clavija que sale caliente de la pared. Olor a plástico caliente sin saber de dónde viene. Un chasquido o un zumbido dentro de un mecanismo o del cuadro. Un chispazo al enchufar o desenchufar. Humo. Cualquiera de ellas justifica llamar. Mientras llegamos, lo que hay que hacer es sencillo. Desenchufa el aparato si puedes hacerlo sin tocar zona caliente. Baja en el cuadro el magnetotérmico de ese circuito y, si no sabes cuál es, baja el general. No vuelvas a subirlo para comprobar si ya está bien. Y si hay humo que no para o llama, sal de la estancia, cierra la puerta y llama al 112 antes que a nadie. Lo que no hay que hacer: echar agua sobre un enchufe, tapar el punto con cinta o seguir usándolo con otra regleta.
Señales de aviso
- Un enchufe o interruptor tiene la placa oscurecida o amarillenta
- Huele a plástico caliente y no encuentras de dónde sale
- Saltó una chispa al enchufar o desenchufar un aparato
- Algo chasquea o zumba dentro de un mecanismo o del cuadro
Cómo lo hacemos
Al llegar se deja el circuito sin tensión y se comprueba con polímetro. Después se abre y se mira, porque el calor deja rastro. Se desmonta el mecanismo afectado y se revisa la caja: bornes oscurecidos, aislamiento endurecido o derretido, cobre ennegrecido. Pero el punto que huele no siempre es el único dañado. Si un empalme se calentó durante meses, el cable ha sufrido en varios centímetros a cada lado, y a veces el problema está en la caja de registro anterior o en el borne del cuadro. Por eso se revisan también las cajas del recorrido y se mide el aislamiento del circuito completo con el medidor. Lo que está carbonizado no se limpia ni se aprieta: se corta hasta cobre sano y se sustituye. Se cambian mecanismo, caja si hace falta y el tramo de cable afectado entre registros. Se comprueba que el magnetotérmico del circuito corresponde a la sección del cable, porque un calibre sobredimensionado deja al cable calentarse sin cortar. Y antes de devolver la tensión se vuelve a medir aislamiento. Te enseñamos las piezas retiradas.
Cortocircuitos y olor a quemado en Álava: lo que aquí es distinto
En Vitoria el olor a quemado tiene temporada y tiene barrio. La temporada es el invierno. Con 5,3 °C de media en enero y 539 m de altitud, en las casas se enchufan radiadores de aceite, calefactores y estufas eléctricas durante muchas horas seguidas, y muchas veces en el enchufe que queda más a mano, no en el más adecuado. Una carga así, larga y constante, es exactamente la que convierte un borne ligeramente flojo en un punto caliente. El barrio es el de la oleada de 1960 a 1981. En Coronación, Zaramaga, Judimendi, Santa Lucía o San Martín quedan cajas de registro con empalmes de cinta y fusibles o protecciones de calibre cambiado a lo largo de los años, y ahí el calentamiento encuentra poca resistencia. En hostelería del Casco Viejo el patrón es la cocina: freidoras, planchas y cafeteras colgadas de pocas líneas. Y en garajes y trasteros de la ciudad nueva, la humedad de un invierno con 749 mm de lluvia oxida bornes que acaban haciendo el mismo trabajo que uno flojo.
Qué incluye el servicio
- Circuito sin tensión y comprobado antes de abrir nada
- Revisión del mecanismo, de su caja y de las cajas del recorrido
- Medida de aislamiento del circuito antes y después
- Corte hasta cobre sano y sustitución del tramo dañado
- Cambio de mecanismos y cajas afectados por el calor
- Comprobación del calibre del magnetotérmico frente al cable
Cuánto cuesta
Reparar un cortocircuito o un punto quemado cuesta entre 90 € y 220 €, según cuánto tramo de cable haya sufrido. De noche y en festivo, el servicio arranca en 110 €.
Son cifras orientativas para que sepas de qué hablamos. El precio real lo cerramos por escrito con la avería localizada y antes de reparar, y es el que pagas: sin extras que aparecen al final. Puedes ver más referencias en nuestra página de precios.
Llamar al 945 49 21 79Preguntas frecuentes sobre cortocircuitos y olor a quemado en Vitoria
Olía a quemado, pero ya no huele. ¿Puedo olvidarme?
No. Que deje de oler suele significar que ya no hay carga en ese punto, no que el problema se haya ido. Un contacto que se ha calentado una vez ha perdido presión y ha dañado el plástico de alrededor, así que la próxima vez que pase la misma corriente se calentará antes y más. Si identificas el enchufe o el aparato, no lo uses. Si no sabes de dónde venía, fíjate en qué estaba encendido en ese momento y llámanos: con esa pista y la cámara térmica o el tacto de las cajas, se encuentra.
Saltó el magnetotérmico con un fogonazo y ahora sube sin problema. ¿Está arreglado?
Probablemente no. Si el disparo fue por un aparato con un defecto interno, el aparato sigue igual y volverá a hacerlo en cuanto lo conectes. Si fue por un cable pellizcado o un empalme que tocó, el punto de contacto se ha fundido con el fogonazo y puede haberse separado solo, pero el cobre y el aislamiento han quedado dañados. Conviene revisar ese circuito: medir su aislamiento y abrir el punto donde se vio la chispa. Y no enchufes de nuevo el aparato que estaba conectado hasta saber si era él.
¿Por qué no saltó la protección si el enchufe llegó a quemarse?
Porque el magnetotérmico no está para eso. Protege el cable contra un exceso de corriente, y un borne flojo no pide más corriente: calienta con la corriente normal del aparato. El diferencial tampoco lo ve, porque no hay fuga. Esa es la razón por la que un enchufe puede derretirse con las protecciones arriba. Lo que evita este tipo de avería es un buen apriete, mecanismos de calidad y no colgar cargas grandes y largas de enchufes que no se pensaron para ellas. Si además el magnetotérmico tiene más calibre del que admite el cable, el problema se agrava: lo corregimos en la misma visita.
Guías sobre cortocircuitos y olor a quemado
¿Necesitas cortocircuitos y olor a quemado en Vitoria?
Llámanos: al coger el aviso te damos una hora concreta de llegada y el precio te lo cerramos antes de reparar. Atendemos 24 horas, los 365 días del año.


