Cuando la bomba de calor tira el diferencial o el ICP al arrancar
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Cuando la aerotermia hace saltar el cuadro, la causa suele ser una de cuatro. El pico de arranque del compresor, que tumba el magnetotérmico en el instante de ponerse en marcha. Una protección mal elegida: curva que no tolera el arranque o diferencial no preparado para la electrónica del variador. Humedad o hielo en la unidad exterior, que hace saltar el diferencial después de llover, de nevar o en los desescarches de madrugada. Y potencia contratada corta, que corta la casa entera cuando la bomba coincide con el termo y la cocina. Mira qué palanca ha caído y cuándo: eso separa las cuatro. Si no se sostiene al rearmar, déjala abajo y llama.
¿Qué palanca ha caído y qué te está diciendo?
Antes de pensar en la máquina, mira el cuadro. Una bomba de calor puede tirar tres protecciones distintas, y cada una apunta a una familia de causas. Si se queda la casa entera a oscuras y no hay ninguna palanca abajo, ha actuado el control de potencia del contador: la suma de lo que estaba funcionando ha pasado de lo contratado. Eso no es una avería del equipo. Es una cuenta que no sale.
Si lo que está abajo es una palanca estrecha, la del circuito de la aerotermia, ha saltado su magnetotérmico. Ese aparato corta por exceso de corriente. O el equipo ha pedido más de lo que la protección tolera, o hay un defecto en la línea. Cuando cae justo en el instante de arrancar, el sospechoso principal es el arranque. Cuando cae tras un rato funcionando, conviene pensar en un borne que calienta o en una línea justa de sección.
Si ha caído la palanca ancha con botón de prueba, el diferencial, la bomba de calor no ha pedido demasiada corriente: ha perdido una parte por el camino. Eso apunta a humedad, a un aislamiento dañado o a un diferencial que no se lleva bien con la electrónica del equipo. Y si ese diferencial protege además media casa, la aerotermia se lleva por delante el frigorífico y las luces en cada disparo.
Apunta tres datos cada vez que ocurra: qué palanca, a qué hora y qué tiempo hacía. Con dos o tres apuntes el problema deja de parecer aleatorio. Una foto del cuadro tal como lo encuentras, antes de rearmar, es el mejor punto de partida para quien vaya a revisarlo.
¿Puede ser el arranque del compresor?
Puede, y es de las causas más frecuentes. Un motor, en el momento de arrancar, pide bastante más corriente que trabajando. Todavía no gira, y durante una fracción de segundo se comporta casi como un cortocircuito controlado. Ese pico no calienta el cable, pero el magnetotérmico lo ve. Si su curva no está pensada para tolerarlo, corta en el arranque y el equipo no llega a funcionar.
Los equipos con variador de frecuencia han suavizado mucho esto, porque arrancan el compresor despacio. Aun así hay dos momentos exigentes. Uno es el arranque en frío tras horas parado, que es justo lo que pasa cada madrugada de invierno. El otro son los desescarches: el equipo invierte el ciclo para quitar el hielo de la batería exterior, y en muchos modelos entra además una resistencia de apoyo.
En Vitoria esos desescarches no son una rareza. La media de enero es de 5,3 °C, la ciudad está a 539 m y las madrugadas de helada son normales. La unidad exterior forma hielo con frecuencia y lo quita varias veces por noche. El momento en que la máquina más pide coincide con el momento en que la instalación está más cargada.
La huella de esta causa es clara. Salta el magnetotérmico de la aerotermia, casi siempre al arrancar o durante un desescarche, y más en las noches frías que en octubre. Si rearmas y el equipo funciona hasta el siguiente arranque, apúntalo. No lo rearmes una y otra vez seguidas: cada intento castiga el compresor y el contacto de la protección.
¿Y si la protección está mal elegida?
Pasa más de lo que parece, sobre todo cuando el equipo se conectó con lo que había en el cuadro el día del montaje. El magnetotérmico se elige por la corriente de la placa del equipo, y su curva tiene que tolerar el arranque. En vivienda lo normal es la curva C. Cuando el arranque es exigente, el cálculo puede pedir otra que aguante picos breves sin dejar de proteger el cable.
El diferencial es la otra mitad, y aquí el detalle manda. El variador de una bomba de calor deforma la corriente y genera una pequeña fuga natural hacia tierra. Un diferencial que no esté preparado para ese tipo de corriente puede disparar sin motivo, o no disparar cuando debe. Las dos cosas son malas, y la segunda es peor.
Luego está con quién comparte. Si la aerotermia cuelga del mismo diferencial que media casa, sus fugas naturales se suman a las de la placa de inducción, los cargadores y el resto de la electrónica. Ninguna llega sola al umbral. Juntas se acercan, y cualquier arranque termina de empujar. Y si comparte circuito con la cocina, en enero la placa, el horno y la bomba de calor piden a la vez sobre la misma línea.
La huella aquí es la repetición sin patrón de tiempo. Salta con buen tiempo y con malo, de día y de noche, y muchas veces coincide con otra carga que entra a la vez. La solución no es poner una protección que aguante más por las buenas. Es revisar qué hay, medir y dejar la protección que corresponde a ese equipo y a esa línea.
¿Cómo influye la humedad en la unidad exterior?
La unidad exterior vive a la intemperie, en una terraza, un patio o una cubierta. En Vitoria aguanta 749 mm de lluvia al año repartidos en casi cien días, las heladas de madrugada y 11,2 días de nieve. Todo eso pone a prueba la caja de conexión, los pasos de cable y las juntas. Cuando el agua entra, encuentra bornes con tensión y se abre un camino de fuga.
El mecanismo tiene dos variantes. En la primera, el agua entra por gravedad: un paso de cable orientado hacia arriba o una tapa que ha perdido la junta. En la segunda no entra de fuera. Se forma dentro por condensación, o sale del propio equipo: el hielo que se funde en cada desescarche escurre por la carcasa y busca cualquier hueco.
La huella es muy reconocible. Salta el diferencial, no el magnetotérmico. Lo hace después de llover, con niebla, con deshielo o en los desescarches de madrugada, y aguanta bien los días secos. A veces el aviso deja de repetirse al secarse todo, y eso engaña: el camino de fuga sigue ahí y vuelve con la siguiente borrasca.
Aquí no conviene insistir. Si el diferencial cae cada vez que llueve, no rearmes con la unidad mojada y no abras la caja de conexión. Deja el circuito de la aerotermia abajo, recupera el resto de la casa y pide que se revise. Se mide el aislamiento de la línea y del equipo, se localiza el punto y se cierra con material estanco de verdad.
¿Es la potencia contratada la que se queda corta?
Si se va la casa entera sin palanca caída, casi seguro que sí. La bomba de calor entra en una vivienda que ya tiene termo, placa, horno, lavadora y lavavajillas. En una tarde de enero trabaja a fondo, y a la misma hora se cocina y se ducha la familia. La suma pasa de lo contratado y el control de potencia abre.
La ITC-BT-25 del Real Decreto 842/2002 da la referencia. La electrificación básica se dimensiona para 5.750 W y la elevada para 9.200 W, que es la pensada para viviendas con calefacción eléctrica. En un piso que sigue con los 3.450 W de las instalaciones antiguas, una aerotermia no cabe sin más. Incluso con 5.750 W obliga a mirar la punta con calma.
Antes de pedir más kilovatios hay margen de reparto. Si la aerotermia produce también el agua caliente, el termo eléctrico debería haber salido de la cuenta. Muchas veces sigue conectado por costumbre. El lavavajillas y la lavadora pueden ir a otra hora. Y muchos equipos permiten programar el agua caliente fuera de la punta de la tarde.
La huella de esta causa es la hora. Siempre en la punta, casi siempre entre las siete y las nueve de la tarde, más en las semanas frías y nunca de madrugada. Si con el reparto deja de pasar, era potencia. Si no, hay que revisar si el cuadro y la línea aguantan una potencia mayor antes de pedirla a la comercializadora.
¿Qué hago cuando salta y cuándo llamo?
Primero, mira y fotografía el cuadro. Luego apaga la bomba de calor desde su mando y espera unos minutos antes de rearmar. Muchos equipos llevan una espera de protección del compresor, y rearmar en seguida solo provoca otro disparo. Sube la palanca caída y vuelve a encender el equipo con el resto de la casa tranquila, sin el horno ni la lavadora.
Si la palanca no se sostiene, déjala abajo. Es mejor pasar unas horas sin aerotermia que forzar una protección que está avisando. Si hay un radiador de apoyo, que no vaya en el circuito de los dormitorios ni con alargador. Y no se puentea ni se sustituye una protección por otra que aguante más: eso quita el aviso y deja el defecto trabajando.
Llama sin esperar si ves chispa al rearmar, si hueles a quemado junto al cuadro o junto a la unidad exterior, o si el diferencial cae con la unidad mojada cada vez que llueve. Y también si en pleno enero la casa se queda sin calefacción y no hay forma de que el circuito aguante. Llámanos: al coger el aviso te damos hora concreta de llegada.
En resumen
- Mira qué palanca cae: control de potencia, magnetotérmico o diferencial
- Al arrancar o en el desescarche: sospecha del pico del compresor
- Si salta el diferencial tras llover o con hielo, hay agua en la unidad o la línea
- Siempre en la punta de la tarde y la casa entera: potencia corta
- No rearmes seguido ni pongas una protección que aguante más: mide y localiza
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