Los cinco minutos que te dicen si es tu casa, tu portal o la calle
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Respuesta corta
Primero mira fuera de tu casa: las ventanas de enfrente, las farolas y la luz del portal. Si todo está a oscuras, el corte es de la red y se avisa a la distribuidora, que en Álava es i-DE, en el teléfono de averías que figura en tu factura. Si solo estás tú sin luz, abre el cuadro. Si hay una palanca abajo, apaga lo que estaba funcionando y súbela. Si no hay ninguna abajo y el contador tiene la pantalla apagada, el fallo está antes de tu cuadro. Si huele a quemado, hay agua cerca o la palanca no se sostiene, no insistas: déjala abajo y llama a un electricista.
¿Qué hago en el primer minuto?
Quedarte quieto un momento. Enciende la linterna del móvil y no vayas corriendo al cuadro con las manos mojadas o descalzo sobre un suelo húmedo. Si estabas cocinando, apaga los fuegos y los mandos de la placa y del horno. Así, cuando vuelva la luz, no arranca todo de golpe. Lo mismo con la plancha, el secador o cualquier aparato que caliente.
Después usa la nariz y los oídos. Un olor a plástico caliente o a quemado, un chasquido o un zumbido que venía de algún sitio justo antes del apagón son datos importantes. Si has notado cualquiera de esas cosas, la luz no se ha ido por casualidad. Algo ha fallado y ha actuado una protección, y rearmar sin saber qué ha sido puede volver a calentar ese punto.
Si en casa hay alguien que depende de un equipo eléctrico, como un concentrador de oxígeno, esa es la prioridad antes de cualquier diagnóstico. Y si no hay nada de eso, respira: la mayoría de los apagones domésticos se resuelven en unos minutos, y los que no se resuelven tienen solución el mismo día.
Una última cosa antes de moverte: no abras el frigorífico ni el congelador si no hace falta. Cerrados aguantan bastante tiempo frío. Cada vez que se abren, pierden parte de ese margen.
¿Es mi casa, mi portal o la calle?
Asómate a la ventana. Si las casas de enfrente están a oscuras y las farolas apagadas, el corte es de la red de la calle. Ahí no hay nada que hacer dentro de tu vivienda: es cosa de la distribuidora. Si la calle tiene luz pero tu edificio no, mira el portal, la escalera y el ascensor.
Si todo el edificio está sin luz y la calle no, el problema está en la parte común: la acometida, la caja general de protección o la centralización de contadores. Eso tampoco se arregla desde tu cuadro. Conviene avisar al presidente o al administrador de la comunidad y, según lo que se vea, a la distribuidora o a un electricista.
Si el portal tiene luz y tus vecinos de rellano también, el problema es solo tuyo. Es el caso más frecuente y el que más se puede adelantar tú. Pregunta a un vecino si él tiene luz: parece obvio, pero ahorra muchas vueltas. A partir de aquí toca mirar tu cuadro y tu contador.
Hay un caso intermedio que confunde: tienes luz en unas habitaciones y en otras no. Eso casi nunca es la calle. Es una protección de un circuito que ha saltado, y se ve en el cuadro en cuanto se abre la tapa.
¿Qué me dice el cuadro?
Abre la tapa y mira la fila de palancas antes de tocar nada. Si hay una abajo, esa es la pista. Haz una foto tal como lo encuentras. Luego piensa qué estaba funcionando cuando se fue la luz, y apágalo o desenchúfalo antes de rearmar.
Si la palanca caída es la ancha, la que tiene un botón de prueba, ha saltado el diferencial. Eso significa que hay corriente escapándose por donde no debe: un aparato con una fuga, humedad en una caja o un cable dañado. Si es una palanca estrecha, ha saltado el magnetotérmico de un circuito por exceso de consumo o por un cortocircuito. Y si es la primera de la fila, el general, el exceso ha sido por encima de todo.
Rearma en orden y despacio. El general primero, luego el diferencial, luego los circuitos de uno en uno, con unos segundos entre uno y otro. Si al subir una palanca vuelve a caer al instante, déjala abajo y sigue con las demás. Te quedas sin esa zona, pero recuperas el resto de la casa y tienes localizado el problema.
Si se ha ido la casa entera y en el cuadro no hay nada abajo, lo más probable es que haya actuado el control de potencia, que en los contadores digitales va dentro del propio contador. Apaga lo que más consume, como el horno, el radiador o el termo, y espera. Muchos contadores rearman solos al cabo de unos minutos.
¿Y si todas las palancas están arriba y sigo sin luz?
Entonces el fallo está antes de tu cuadro. Baja a la centralización si tienes acceso y mira tu contador. Si tiene la pantalla encendida, llega tensión hasta él, y el problema está entre el contador y tu vivienda o en el control de potencia. Si tiene la pantalla apagada y los contadores de tus vecinos no, no le llega corriente a tu línea.
En la centralización, antes de cada contador, hay unos fusibles de protección de cada vivienda. Si uno se ha fundido, esa vivienda se queda sin luz aunque todo lo demás esté bien. Esos fusibles están en una zona común y no son para que los manipule un vecino. Cambiarlos a pelo, o sustituirlos por un alambre, es de los apaños más peligrosos que se ven en un portal.
Hay otra posibilidad que conviene descartar sin apuro: un corte por la comercializadora, por un impago o por un problema con el contrato. Revisa si tienes algún aviso en el correo o en la aplicación. No es lo habitual, pero se resuelve con una llamada a la comercializadora y no con un electricista.
Y hay una señal que no se debe ignorar nunca. Si antes del apagón las luces brillaban más de lo normal, parpadeaban de forma rara o algunos aparatos se apagaban y otros no, puede haber un neutro en mal estado. Desenchufa lo que puedas, baja el general y llama. Ese fallo quema aparatos.
¿Qué no debo hacer nunca?
Rearmar una y otra vez una palanca que se cae en el acto. Cada intento vuelve a meter corriente en el punto que ha fallado, y si es un cortocircuito o un borne que calienta, lo empeora. Dos intentos sin éxito son una respuesta: esa zona necesita que alguien la mire.
Sujetar la palanca con cinta, con una pinza o con la mano para que no baje. Puentear el diferencial. Cambiar una protección por otra más grande para que aguante. Todo eso quita el aviso y deja el defecto funcionando, sin nadie vigilándolo. El diferencial está puesto para proteger a las personas, y anularlo no arregla nada.
Tocar el cuadro si está mojado, si notas el plástico caliente o si sale olor a quemado de él. Y abrir cajas, enchufes o la tapa interior del cuadro para ver qué hay. Una cosa es mirar las palancas y subirlas. Otra muy distinta es meter la mano donde hay bornes con tensión.
Y mientras esperas, cuidado con las soluciones de emergencia. Las velas, lejos de cortinas y fuera del alcance de los niños; mejor una linterna. Nada de enchufar aparatos a un alargador que viene de casa de un vecino por la puerta o por la ventana. Y si la luz vuelve sola, no enciendas todo a la vez: recupera los aparatos grandes de uno en uno. Si el corte se debió a exceso de consumo, encenderlo todo de golpe te devuelve al punto de partida en un minuto.
¿Cuándo llamo a un electricista y cuándo a la distribuidora?
Si el corte es de la calle, avisa a i-DE en el teléfono de averías que figura en tu factura. Ten a mano el código de suministro, el CUPS, que también viene en la factura. Un electricista no puede hacer nada en la red de la distribuidora, así que llamarle en ese caso solo te cuesta tiempo.
Si el problema es de tu vivienda y no se resuelve rearmando, llama a un electricista. Sobre todo si una palanca no se sostiene, si huele a quemado, si hay agua cerca del cuadro o de un enchufe, si has visto chispa o si el contador tiene tensión y tu casa no. Son situaciones que no conviene dejar para mañana, y menos con frío.
Llámanos y cuéntanos qué palanca ha caído y qué estaba funcionando. Al coger el aviso te damos una hora concreta de llegada, no un número de minutos que depende del tráfico. Restablecer el suministro cuando la causa es sencilla se mueve entre 60 € y 140 €, y la salida de noche o en festivo parte de 110 €. Te lo decimos antes de salir y el precio se cierra por escrito antes de reparar.
Si el apagón se alarga, piensa en lo que no se ve. Un congelador cerrado aguanta más de lo que parece, pero no indefinidamente. Una bomba de achique en un bajo o en un garaje deja de funcionar. Una caldera con encendido eléctrico deja de calentar aunque tenga gas. Nada de eso cambia a quién llamar, pero sí lo rápido que conviene hacerlo, sobre todo en una noche de enero en Vitoria, con 5,3 °C de media.
En resumen
- Mira primero la calle y el portal: si todo está a oscuras, es la red
- Si el corte es de la calle, avisa a i-DE en el teléfono de averías de tu factura
- Apaga lo que funcionaba antes de rearmar, y rearma de arriba abajo
- Una palanca que cae en el acto no se fuerza ni se sujeta: déjala abajo
- Con olor a quemado, agua, chispa o luces raras, baja el general y llama
¿Sigues sin luz o no te atreves a tocarlo? Llama
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